Los
gringos dicen resoluciones señalando con esto una lista de acciones que alguien
se compromete a realizar, hacer algo, mantener el control sobre lo que
se puede y focalizarse en aquello, sin perder energía y alegría en lo que no
depende de cada uno dicen a su vez los estoicos. Bastante más pragmático que
solo esperar que algo pase por acto de magia como hacemos cuando lanzamos un
deseo al cielo si está pasando un cometa o estrella fugaz.
Recuerdo
a mi hija, en ese entonces de 7 años, diciendo − ¡Son demasiadas estrellas fugaces,
no tengo tantos deseos! − el cielo en la cordillera de la VI región se veía
extraordinario y había una lluvia estelar tan impresionante como inolvidable.
Desde
la lógica del lenguaje, la magia también puede ocurrir, las palabras, traductoras
de las emociones y estas, condiciones imprescindibles para un determinado
conjunto de comportamientos y excluyentes de otros, en efecto pueden llevar a
condicionarnos a cumplir un deseo de tanto expresarlo, o manifestarlo,
como se diría en lenguaje hippie-chic esotérico-new age.
Ya
todos hemos leído por ahí que el lenguaje crea realidades, que el universo entero
está en nuestra mente contenido en palabras, conexiones neuronales y su
correlato corporal. En un post anterior https://ximenacandiapsicologia.blogspot.com/2022/07/entre-la-paralisis-y-la-temeridad.html,
referí que tanto la esperanza como el miedo son expectativas irracionales
frente a algo que no ha ocurrido, pero que, sin duda alguna, la esperanza nos
hace sentir mejor ¿nos asegura algo? No, pero en el intertanto dejamos de sufrir
y preocuparnos y hacemos más probable algo que queremos que ocurra. ¿Cómo es
eso? Un ejemplo, si aluien se siente solo, se aisla, trata de ser invisible y despliega conductas evitativas porque dice temer al contacto, al rechazo, al abandono o cualquier
expectativa angustiosa, siente que no tiene más remedio que refugiarse en un espacio reducido
de acción, si, por el contrario, igual que un caballero medieval, que, con una
armadura pesadísima, − ¡pobre caballo! −, de seguro con miedo y cansado, va y
enfrenta a quienes cree son sus enemigos, y entonces sale de su escondite, escribe, se va del
lugar donde no quiere estar, se arriesga a cambiar para tener una vida más
parecida a la que quiere, de seguro en el camino conocerá otras personas, otros
mundos y estará menos solo.
Hacer
algo.
Hacer
algo distinto. La perseverancia no significa repetir un patrón una y otra vez. A
no ser que quiera aprender y desarrollar maestría sobre una destreza específica,
tocar un instrumento, pasar un ramo, sacar un paso de baile, tal vez en esas circunstancias
resulte. Cuando se trata de vivir, no hay ensayo. Hay que darle no más,
atreverse, arriesgarse. Decir que no también puede ser hacer algo, creerse el
cuento, hablar, moverse, pensarse y percibirse como el sueño del pibe para un puesto de
trabajo, una sociedad, un grupo de amigos, implica cambios en las conexiones
neuronales desde afuera para adentro.
Darse
cuenta de que algo está fuera del alcance de una/o también es hacer algo porque
demarcará trayectorias de distancia, de alejamiento y hará posibles otros senderos.
El
cambio interno, ir más allá del miedo, es magia y decisión. Más allá del
miedo está lo que queremos, leí por ahí esa frase, parece que es del poder
de la vulnerabilidad[i],
si uno teme al rechazo, lo que desea es la aceptación, si uno teme al abandono,
lo que se desea es la estabilidad, entonces si me acostumbro a decir lo que
quiero más que lo que temo, es probable que pueda percibir lo que busco, quiero
y tal vez, necesite, más que antes de haberlo definido y expuesto en palabras.
Ya
sea por convicciones filosóficas, religiosas, espirituales, mágicas o
hippie-chic-new- age parece que hay que expresar lo que una/o quiere ¿no?
y más que pensarlo y desearlo, hacer algo por lograrlo. También hay que conocer
el contexto, como me decía hoy una chiquilla de 14 años, los antecedentes
permiten entender las jaulas invisibles que nos atrapan desde nuestro concepto
de casi siempre. Qué lástima y qué bueno que no hay ensayo para vivir.
Si conozco la jaula, sé por dónde se entra y se sale. Spoiler: por lo
general es por donde mismo.
No
sé ustedes, pero yo quiero todo el banquete de la vida, con porrazos y baile
incluido.
[i] Frágil,
El poder de la vulnerabilidad, Brené Brown
https://www.ted.com/talks/brene_brown_the_power_of_vulnerability?language=es

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