Es tan buena esa expresión, ¿cierto? Desde afuera se ve clara la situación, pero en la mente de alguien que está enamorado/a, ilusionado/a u obsesionado/a, nada parece convencerlo/a de que no es ahí donde debe perseverar. Es en las relaciones afectivas en donde se ponen a prueba nuestras formas de vincularnos, los modelos de conducta que aprendimos en la primera infancia, la forma en que vivimos las relaciones con nuestro padre y madre y la existente o inexistente entre ellos. A estas alturas de la vida creo que ya sabemos que no se trata de si los padres se separaron o no, hay suficiente evidencia en la actualidad para decir que la estructura de una familia no tiene directa relación con su funcionalidad o su capacidad de contener a sus integrantes sin que exista sufrimiento en su interior. Son muchísimas las variables que influyen en cómo nos comportamos cada uno de nosotros en nuestras relaciones afectivas, amistosas, amorosas que por algo han inspirado tantas canciones, poemas...
Aquí escribo temas que se pasean por mi mente.