Hay conceptos que una rara vez cuestiona porque, aunque hayamos leído a Maturana, Wittgenstein, Bateson, Keeney y un montón de eruditos en la percepción de la realidad y sus consecuencias filosóficas, no nos preguntamos si nuestras creencias o las del lugar en donde nacimos son cuestionables o no. Las tareas de la familia en tanto eje socializador por excelencia, ese espacio de relaciones donde aprendemos a querer, a tolerar las frustraciones, los valores y motivadores, modales y un interminable listado de habilidades necesarias para adaptarnos y ojalá sobresalir para los más exigentes, han sido estudiadas como objeto cultural y social desde que existen las ciencias sociales. Antes de las ciencias sociales, las leyes y otras disciplinas, estaba la religión para decirnos cuál era el comportamiento correcto en distintas circunstancias. Desde nuestro púlpito interno, y a veces no tanto, pensamos que nuestra forma de definir a la familia y los roles dentro de ella es el bueno, el...
Aquí escribo temas que se pasean por mi mente.