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Mostrando entradas de agosto, 2022

La desagradable, agotadora y difícil tarea de poner límites conductuales a los hijos

  Esta vez me referiré a las tareas de crianza de los adultos a cargo de niños y/o adolescentes. Los estudios en psicología han oscilado desde las perspectivas más permisivas: los niños vienen con una sabiduría interna e innata y sabrán lo que deben hacer, hasta las más restrictivas con modelos tipo condicionamiento pavloviano, ese que hacía salivar a los perros con una campanita, y otros que demostraron que los humanos también aprendemos con castigos o refuerzos o dicho en palabras de un papá que conocí: “aplicando bombas y guatapiques o sonrisas y caramelos”. El punto es que sea dónde sea que uno/a se ubique en el continuo del autoritarismo y la permisividad, la tarea es muy complicada y desagradable y cuando decidimos ser madres o padres, conscientes o inconscientes de la tarea que se nos venía encima, nos imaginábamos a lindas guagüitas en nuestros brazos y no a unos chiquillos pernos discutiéndonos todo, gritones, insolentes, flojos, desubicados y esos lindos adjetivos que adh...

Mi jefe/a es un dolor de cabeza

  En los procesos de psicoterapia aparecen con frecuencia quejas por el trabajo. Dilemas acerca de la relación con los pares en algunas ocasiones y en la mayoría de las veces problemazos con el/la jefe/a. La falta de reconocimiento es por lejos una de las quejas más frecuentes en mi casuística, ser invisible en el trabajo excepto cuando hay dificultades, no es una experiencia agradable para nadie. Como en cualquier situación es necesario considerar diversos puntos de vista, no solo de quien se siente injustamente tratado/a. Descartando características muy particulares de personalidad o de algún tipo de trastorno temporal de los involucrados me parece que las situaciones atribuibles al/la jefe/a por lejos se relacionan con problemas de autoconfianza. Creo que la inseguridad es bastante evidente en aquellos jefes que se sienten amenazados por los miembros de su equipo, como si debieran saber más de todos los temas y más que todos los integrantes del equipo y no solo eso sino, oja...

Mis amigas dicen

  Qué latero tener que comenzar un post declarando que sí, soy feminista porque es básico para cualquier civilización considerar que todas las personas son iguales en términos de los derechos y obligaciones. Hay corrientes feministas para dar y regalar y no los voy a aburrir aquí con disquisiciones conceptuales. Total, aquí, y en cualquier parte, escribo lo que quiero, limitada por el pudor personal, a veces invencible, en el caso de los cuentos. Y justo de eso quiero escribir, de la libertad como concepto central de la salud mental y algunas restricciones que impone el feminismo a las propias mujeres con sus imperativos sobre la conciencia, en especial si se entiende de manera concreta y no se analizan variables de contexto. Parto por el concepto de salud mental, una persona que siente que puede actualizar sus potencialidades y aumentar el abanico de respuestas frente a diversas situaciones en todas las áreas en donde su vida se desenvuelve es una persona sana, es decir que si...

Las niñas y mujeres tampoco lloran

  Hace mucho leí un cuento que no se me olvidó más, se llama La vida de Ma Parker de Katherine Mansfield [i] . Si le gusta lea otro más titulado Felicidad [ii] , por supuesto este último no tiene nada que ver con el tema de este post, pero es tan bueno que tengo que mencionarlo de todas maneras. El post es acerca del llanto de niñas y mujeres, cada vez me encuentro con más y más congéneres que presentan casi fobia a llorar cuando hay alguien presente, pareja, familia, padres e inclusive la psicóloga. Parece que eso de parecer alguien racional, en control de la situación y por lo tanto exenta de emociones pasó a ser un imperativo social. Como si llorar fuera sinónimo de pérdida de neuronas, de detención de la inteligencia y el pensamiento. Por supuesto que a casi nadie le agrada mostrarse vulnerable frente a otros, pero si nos fijamos bien, detrás de esa sensación de debilidad estamos pensando que el otro no es confiable, que aprovechará esa desventaja y nos hará daño burlándose,...

Está difícil crecer

  Parece que está difícil crecer. Cada generación tiene sus propios desafíos y afanes; a veces hago el ejercicio de imaginarme cómo hubiera sido mi adolescencia en esta etapa y creo que, con mis dificultades de focalizar la atención en una sola cosa, no sé si hubiera aprobado una carrera universitaria con tantos distractores disponibles. Los niños, adolescentes y adolescentes tardíos, digamos guailones casi treintones y más, tienen un acceso casi ilimitado a la tecnología que permite aprender muchísimo, pero también llena la existencia de ocupaciones más o menos sociales en el mundo virtual, juegos, grupos de amigos, imágenes de personas que tienen vida , o eso parece, según las fotos que publican. La información acerca de carreras universitarias o técnicas está disponible en menos de un segundo en la red. Sin embargo, el surgimiento de nuevas ocupaciones como Community manager , influencer, youtuber y muchas más, han hecho de la misión de la independencia económica algo no necesa...