Foto de Misho Gugulashvili pexels.com
Hace poco el diario La Tercera[1] publicó un estudio en el
que se informaba que más de la mitad de los chilenos no sabe apoyar a alguien cercano
con depresión. En la web, y de seguro también en char GPT y otros dispensadores
de inteligencia artificial, aparecen al instante las sugerencias para los
cuidadores y/o acompañantes que han mostrado ser útiles para personas con
depresión [2] [3]. Lo que haré aquí será escribir
sobre lo que no hay que hacer si quiere ayudar.
1.
Asumir
y decir que la depresión es de gente débil y quejumbrosa: hágase ver mejor. Usted podría estar
cargadito/a la autocomplacencia y al egocentrismo de modo que sin querer tenga
una visión tubular del entorno y muchos puntos ciegos en el desarrollo de la
empatía y varias cosas más, pero para qué seguir detallando. Piénselo.
2.
Aconsejar
sin saber: las razones
por las que alguien desarrolla una depresión son variadísimas, van desde variables
biológicas/genéticas, pérdidas afectivas importantes como duelo, ruptura de
algún vínculo significativo, cambios en el ciclo vital, cesantía prolongada o
la acumulación de una serie de sucesos menores que han ido agotando la reserva
de ánimo. Para enredar más el panorama, las personas muestran de distinta forma
una depresión: algunos trabajan hasta agotarse, otros se muestran irritables,
algunos comienzan a consumir más alcohol u/y otras sustancias, otros se van
retirando de la vida social de modo sutil, las enfermedades psicosomáticas
también pueden comenzar a aparecer y algunos, probablemente los que tienen
mayor autoconciencia, se dan cuenta de que algo les está pasando y comienzan a
pedir ayuda. No la embarre, escuche primero y luego diga algo amable y
contenedor (y de paso lea las recomendaciones de las páginas cuyo link está en
el pie de página).
3.
Usarse
como ejemplo de valor y resiliencia: Aunque
usted haya pasado por las peores experiencias del universo y su vida diera para
una teleserie de las antiguas en donde la heroína quedaba ciega, le quitaban a
su hijo y era violentada sistemáticamente, eso no le da derecho a ningunear el
dolor de otro. (ver Resiliencia lado B y C en este mismo blog[4]). Además de inútil, es agresivo.
Lo que usted está diciendo es que los sufrimientos del otro no son nada
comparado con los suyos, sin saber, y si, encima, se larga a contar su triste y
valerosa historia, de verdad hágase ver, hay partes de esa narrativa que no ha
elaborado suficiente y es probable que si necesita contarla una y otra vez
porque requiere de la atención y reconocimiento de los otros y un poco de ayuda
no le vendría nada mal.
4.
Ofrecer
panoramas y diversión para distraerse: Alguien deprimido es alguien que ha perdido, con mayor
o menor intensidad, la capacidad de goce con actividades que antes le solían
ser placenteras. A veces solo la compañía de alguien sin hablar es suficiente. Ante
la insistencia de salir, ver los pajaritos, la luz del sol y escuchar la
canción de Celia Cruz, oye abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta de las
cosas buenas que trae la vida, no solo no resulta, sino que puede gatillar
síntomas ansiosos y sentimientos de culpa en alguien que, por lo general,
quiere ser buena persona con quienes intentan cuidarlo y no se siente con la
capacidad psicológica y/o física de salir.
5.
Asumir que la mejoría es cuestión de voluntad:
Es parecido al
punto 1 y 3. La creencia de que la depresión es en realidad una conducta
manipuladora y que entonces alguien está anestesiado anímicamente porque quiere
y siente una especie de placer en sufrir o estar desganado/a puede referir
varias cosas, entre ellas que usted no tiene la mejor impresión de esa persona
que le pidió ayuda o que está agotado/a de escuchar sus quejas o verlo/a mal.
Ambas posibilidades son muy válidas y entonces no es usted el/la más idónea
para tratar de ayudar, aplique un comentario amable y nada más. No es necesario
agredir diciendo que ya no le cree nada. Si está en sus manos ayudarle a
acceder a ayuda profesional esa es su mejor opción.
6.
Sugerir,
prestar o regalar libros de autoayuda:
En ciertos momentos de la vida esta clase de libros puede ser útil y si bien, en
mi poco humilde y generalizadora opinión, sirven por un rato para desarrollar la
autovaloración y confianza, también son útiles para pensar en que las personas
somos individuos aislados de los demás y nos bastamos a nosotros mismos para
resolver casi todo. Ni hablar de la autoexigencia y la serie de mandatos que
surgen de la idea de ser más eficientes y productivos, ganadores, líderes,
controlados, asertivos, autoconfiados, seductores, exitosos, optimistas,
motivados, energéticos, sensibles, lindos, sanos, confiados en el universo.
Podría seguir, porque cuando me da, ¡me da! Creo que se entiende porqué puede
ser una mala idea ese tipo de textos para alguien que está cursando una
depresión. Pueden ser una verdadera sobrecarga para alguien con dificultades
para levantarse y asumir el día a día. El subtexto aquí es que es un fracaso
estar deprimido, por otra parte, lo más probable es que incluso comenzar a leer
uno de esos libros sea una tarea titánica para alguien con bajo nivel de
energía.
7.
Desafiar,
reconvenir, enrostrar:
Decirle a alguien que es un mal agradecido/a con la vida, la pareja, los
amigos, los padres, la familia, dios, por estar deprimido teniendo todo lo que tiene
o desconociendo lo que han hecho por él/ella a veces es un intento por ayudar a
través de la culpa. Suena un poco contradictorio ¿no? lo mismo que comparar la
forma de ser de antes de la depresión con el estado actual “¡mira como estás! Te
conocí valiente, empoderado/a, ágil” y mírate ahí. Esta “técnica” sirve para
las películas tipo Terminator “¡levántate soldado!”[5]
O similares, pero en general, vistas por alguien deprimido, son constataciones
de que es un ser que no calza, que no responde a lo que se espera de él/ella.
8.
No
leer las recomendaciones de los que saben: creer que su intuición es infalible, que usted conoce
a su pareja, amigo/a, hijo/a y que sabe lo que necesita. El amor, para cuidar a
alguien aquejado por un cuadro de depresión, no basta. Es importante
informarse, nunca está demás.
[1] https://www.latercera.com/nacional/noticia/acompanantes-de-salud-mental-encuesta-revela-que-la-mitad-de-los-chilenos-no-sabe-como-ayudar-a-alguien-con-depresion/
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