Cualquier
cambio intencionado implica elegir entre alternativas, abstenerse también es
una elección, tibia y temerosa, pero como sea, es una opción. En ocasiones
sostener una situación que puede no ser satisfactoria, pero que no representa
sufrimiento, implica un desgaste de energía o de conflicto interno que se puede
mantener a raya, ahí, en el límite de la resignación y la comodidad. Una vez
que alguien se ha adaptado a un entorno físico y relacional: trabajo, ciudad,
dinámica familiar, pareja, comunidad, siempre va a ser más estresante hacer
algo diferente que tratar de mantener el mismo estilo de vida por frustrante
que sea en algunos aspectos.
(La
banda sonora de este post tiene dos canciones You Choose de los capísimos
Pet Shop Boys[1]
y Ya no sé qué hacer conmigo[i]
de los impactantes Cuarteto de Nos).
Eso
de calcular riesgos para muchos es como jugar a las adivinanzas, a predecir el
futuro y los que no son buenos para las apuestas, preferirán quedarse en una
situación tranquila y segura. Que algunas veces duela el estómago, se sienta
una especie de vacío interior o una sensación inexplicable e inefable de
malestar o, más aún, que los días, meses o años pasen sin dejar huellas, como
si no se hubieran vivido, es un costo menor frente a la incertidumbre y el
enorme trabajo interno y sobre todo externo, que significa emprender un cambio.
Las
grandes decisiones de compromiso en la vida: elección vocacional, matrimonio,
ser padres, comprar una casa, emprender o trabajar con un contrato; para muchos
implican un período de estrés por tener varias opciones en cada situación o por
el contrario por la sensación de ser llevado por la vida sin poder elegir. En
cualquier caso, esas grandes decisiones son vistas por la mayoría como momentos
claves y definitorios de la vida posterior. Los cambios en esas áreas son los
más difíciles y la mayoría espera no tener que realizarlos porque los planes de
casi todos es que esas elecciones fueran para toda la vida o al menos lo más
duraderas posible.
Es
muy comprensible que las personas con mucha resistencia sean los más renuentes
a dejar una situación difícil por otra que aparece como más satisfactoria,
toleran muy bien la frustración, las manipulaciones del entorno y tienen un
sentido del deber sobredimensionado que los hace sentir en el lado correcto de
cada situación y dispuestos a sacrificar su bienestar por el de otros. Es
llamativo como parecen tener respuesta para casi todo. La agilidad mental es
útil también para soportar las contradicciones internas y buscar argumentos
para sostener las decisiones. (Este párrafo me recordó injustamente al
protagonista de Stoner, la novela de John Williams).
Eso
de ponerse a cambiar situaciones de vida importantes es demasiado esfuerzo, es
importante considerarlo si quiere arriesgarse, además, están los otros, los que
se verán afectados por su brillante idea de cambiar, los que puede que tengan una
imagen suya en alta estima y se sientan defraudados por su cambio de foco.
Tendrá que dar explicaciones, la vida diaria se verá alterada, ¡Uf! ¿para qué
tantas molestias? Siempre será más fácil tomar ansiolíticos, aferrarse a la
indemnización por retiro de su trabajo y esperar como los presos que acabe la
condena y rezar para tener salud después de haber soportado tanto, teniendo alternativas
a la mano.
Por
otra parte, eso de la felicidad o el bienestar parecen estar sobrevalorados, hay buenos momentos en todos los días, no todo es tan malo siempre, hay días en
que sale el sol, cantan los pajaritos y las flores vuelven a colorear el
paisaje. No importa tanto si la vida parece ir por el frente, si hay más para
sentir según algunos, porque tampoco es seguro que así sea. ¿A cuántos conoce
usted que les ha ido bien en su búsqueda? Son incontables los que se atrevieron
y perdieron pan y pedazo.
Es
importante considerar el factor edad, hay cosas que sucedieron a destiempo, era
muy joven para dar un salto o muy viejo/a y ya no tenía caso. La vida va
pasando y cada edad tiene su afán, ya llegará el momento del descanso y la paz.
No, no se trata de la muerte, se parece no más.
En
conclusión, mejor quedarse ahí ¿no? total, ya sabe como sobrevivir y en una de
esas es cierto eso de la reencarnación y hay otra vida en la que le pueda tocar
otro escenario.
[1] You Choose, Pet Shop Boys https://youtu.be/YPjj5ef1b8U?si=PPLEhaU3o-w3MLKa

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