Hay
ideas y conjuntos de ellas que se ponen de moda de tanto en tanto: en los
ochenta se llevaba ser winner y honrar con el comportamiento propio la
competencia, luchar sin muchos miramientos con los demás por los propios
objetivos, a menudo ligados a objetos y formas, del cuerpo, por ejemplo. Ser un/a
perdedor/a era lo peor que le podía pasar a una/o[1]. Muy gringo todo o muy under
por estos lados, métale charango lila, Silvio y demases, para luego, a través
de los muchos años pasados comprobar que hacer buenos negocios y cálculos,
incluso en la vida personal, traía más beneficios que el idealismo hippie. Todas
las afirmaciones son discutibles por supuesto.
¿Qué
ideas se imponen por estos días? No es fácil estar en el bosque y tratar de
verlo, ser la sopa y tomársela. Falta distancia, sin embargo, en mi opinión,
hay una vuelta exagerada a mirarse el ombligo a la búsqueda del bienestar
personal por sobre toda consideración, es una mirada superficial por supuesto,
pero mucho del Mindfullness o la caricatura de la psicología positiva
con su optimismo tóxico a toda prueba o la búsqueda de la felicidad personal en
cada pequeña decisión en donde el sacrificio o esfuerzo operan como antónimo del
bienestar y no tienen cabida.
Esto,
junto con la necesidad de operar en conjunto por razones ecológicas, económicas,
políticas, es una contradicción difícil de resolver. Cuando más se requiere
capacidad de negociación, de mirar a largo plazo, definir objetivos comunes y
por lo tanto tener amplia tolerancia a la frustración por las diferentes formas
de pensar y vivir, más parecemos escondernos en nuestros nichos de personas
afines sin arriesgarnos a tratar de entender otras formas de hacer y vivir.
Hace
años vi una charla TED que me pareció muy inspiradora porque calzaba con una
frase con la que fui criada: ser valiente no es no tener miedo sino en
intentarlo a pesar de él.
Sigo
pensando que tanto la frase como la charla y el discurso de Roosevelt son
inspiradoras y la lógica subyacente es impecable, pero, será que una es
contreras, me parece que genera otro deber ser, sumándolo a ese enorme
listado que ya tenemos sobre los hombros las personas a las que nos ha tocado [i]vivir en esta época tan vertiginosa
y no me refiero al vértigo de la inestabilidad política y económica del
momento, también a los cambios de paradigmas filosóficos y su relación con los avances
de la ciencia y la tecnología. No voy a entrar en densidades. Mejor voy al
punto. Vi la película en Netflix de la misma Brené Brown: Sé Valiente, soporté
el humor gringo y sigo coincidiendo con muchas de sus frases, pero no estoy tan
segura si la valentía está al alcance de todos. La historia nos marca, creo que
lo dice por ahí, la valentía es un proceso y requiere de tener experiencias
exitosas de vez en cuando.
Cada
una/o sacará sus cuentas respecto a lo que es capaz de hacer, soñar, disfrutar
o soportar. Cada una/o tendrá su definición de bienestar y cuánto riesgo puede
asumir para poner en peligro lo alcanzado. Eso de salir de la zona de confort,
de la comodidad personal, me parece que puede ser un imperativo irracional a
veces, por supuesto si esa zona es en efecto cómoda y sinónimo de bienestar y
no una sensación de resignación, de ya es demasiado tarde o de en la
próxima vida lo haré.
A veces asumir la propia debilidad y tirar la toalla puede ser un acto de suma valentía, depende del ángulo desde el que se mire.
Creo
que observar y hacer barra por quienes sí se atreven a estar en la arena, jugándosela
por algo y una/o prefiera ser observador/a, también es respetable. Como dice David
Bowie, We can Be Heroes, pero también podemos elegir no serlo o jugar y
serlo por un solo día. Cada cual verá qué le inspira a hacer y ser. Qué frase,
qué historia.
Borges
dice que una/o nunca se arrepiente de ser valiente ¿será así?
[i]
René Brown, El Poder de la Vulnerabilidad https://www.ted.com/talks/brene_brown_the_power_of_vulnerability?language=es
David
Bowie, Heroes
https://www.youtube.com/watch?v=sIAQiDbCkD8&ab_channel=Musiketalive%26Subs.

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