Ir al contenido principal

No eres tú, es tu marco teórico

 


¿Cómo toma usted sus decisiones?

Muchos de nosotros responderemos que lo hacemos en base a argumentos racionales la mayoría de las veces y que solo en ocasiones, escasísimas, nos dejamos llevar por corazonadas, supersticiones o impulsos difíciles de explicar o siquiera de convertir en palabras.

Las distintas escuelas de pensamiento en psicología intentan dar cuenta de cómo las personas conjugamos muchas variables y sin toda la información, vamos sorteando obstáculos en la vida. Algunos con éxito y otros con menos, pero según los biólogos, si estamos vivos es porque hemos sido exitosos. Sobrevivir ya es un logro. Una forma de optimismo evolutivo es, como sea, optimismo, a fin de cuentas.

Nuestras teorías acerca de cómo funciona nuestra propia mente y la de los demás, como individuos o ciudadanos, nos lleva a generalizar y a tratar de ordenar nuestro entorno para sentir que somos buenos y normales al hacer las cosas que decidimos hacer o que nuestro piloto automático hace lo correcto sin que lo advirtamos.

En los negocios, organizaciones y similares hay instancias de diferente nivel de responsabilidad y múltiples áreas que recopilan y/o generan información para la toma de decisiones. Aún así, en tiempos turbulentos como los que nos corresponde vivir, hay, siempre hay, un espacio para la irracionalidad, el azar y la eventual serendipia que podría surgir incluso en espacios llenos de computadores.

Más allá de cuán atrevidos seamos para asumir riesgos en distintas áreas de nuestras vidas, más allá incluso de decisiones vitales, por lo general, pero no siempre, muy meditadas y analizadas, hay un enorme espacio para la irracionalidad en nuestras elecciones y no me refiero a las políticas, aunque perfectamente sirven para este planteamiento. La teoría de juegos, los trabajos de Dan Ariely y muchos otros nos muestran cómo las premisas que creemos gobiernan nuestras más profundas convicciones, ocultan una serie de creencias, no necesariamente consistentes que inclinan una opción por sobre las otras.

Con tristeza recuerdo la conversación con una amiga que sabía que moriría pronto. Ella estaba mucho más tranquila que yo respecto de ese tema, ambas habíamos pasado apenas los 30 años. Le pregunté si quería hacer cosas que no se había atrevido a hacer, si quería conocer otros lugares, probarse a sí misma. Mis preguntas revelaban una ansiedad por hacer más, experimentar más, rápido, casi con urgencia. A mí me parecía muy lógico, a ella no. Lo que quería era estar con las personas que quería, vivir los días como si quedaran muchos más, consolar a su madre y hermanos y esperar su muerte con la mayor paz posible.

No se puede vivir con la muerte respirando en la oreja.

No creo equivocarme cuando afirmo que la mayoría de nosotros admiramos a quienes toman buenas decisiones, aquellos que logran equilibrar bien las cuentas entre los propios deseos, el bienestar personal y el de los seres queridos, una mezcla efectiva de lo correcto y lo conveniente. Tremenda y delicada tarea que requiere una aguda capacidad de análisis de numerosas variables simultáneas en juego. La inteligencia sola no consigue ese equilibrio, se requiere madurez emocional, conexión consigo mismo, flexibilidad para adaptar las decisiones a nuevos entornos y un discurso interno coherente y claro respecto de lo que se quiere conseguir o mantener. No todos lo logramos, no todo el tiempo, no en todas las áreas. Humanos, demasiado humanos, decía el Sr. Spock.

Para cada decisión loca que tomamos encontramos una explicación más o menos convincente para nosotros mismos y para nuestros cercanos. Después de todo, la inconsistencia es posible disfrazarla de muchas maneras y pocos se darán el trabajo de hacernos ver la escasa solidez de nuestras premisas para elegir una u otra trayectoria. Las ventajas del posmodernismo y la sensación de eterno apocalipsis y otros fenómenos sociales complejos, hacen que podamos, por ejemplo, pasar de una postura valórica a otra con relativa facilidad sin arrugarnos mucho.

Creo que, para variar, era otra la idea de este post y ya no sé cómo volver a ella.

Pongamos aquí un gran punto aparte.

El quid del asunto era, es, −seamos optimistas−, intentar descubrir cuales son las premisas que sustentan nuestras decisiones más estables y sólidas y no solo darla por sentado, como si no hubiera otras alternativas. Por supuesto, se trata de un ejercicio para insatisfechos, los felices no requieren revisar nada, sigan siéndolo no más. Los que sienten que algo les falta o les sobra, tal vez podrían descubrir con sorpresa que sus situaciones tal vez se sostienen en argumentos tautológicos, sofismas o puro y comprensible miedo ¿a qué? a la incertidumbre, al fracaso, a la soledad, a la pobreza, a la muerte. En fin, al miedo le sobran argumentos. A la vergüenza también.

De ahí el título de este post, “No eres tú, es tu marco teórico”, la lógica que devela ese meme es tremenda.

 

-       Necesito los resultados de los exámenes para saber si celebro o no, si salen buenos es razón suficiente para celebrar.

-       Y ¿si salen malos?

-       ¡Con mayor razón!


Comentarios

Entradas populares de este blog

Niños- padres

  Hay niños que hacen el papel de padres de sus hermanos o hasta de sus propios padres: niños parentalizados, sobre adaptados o dicho de modo coloquial: viejos chicos. Como es de suponer, no se trata de un rol buscado o designado intencionalmente por la familia. Se trata, por lo general de circunstancias desafortunadas: enfermedad física o mental de uno o ambos padres, orfandad, ausencia de los padres o adultos responsables por trabajo u otras circunstancias. No siempre es el/la hijo/a mayor quien asume ese rol, aunque sí lo más frecuente, porque se espera que quien nace primero sea más maduro para asumir roles de cuidado, pero no siempre es así. La parentalización de uno o más hijos es un proceso paulatino, a veces con un discurso asociado – tienes que cuidar a tus hermanos, a tu madre o a tu padre porque eres el mayor, el más inteligente, el más responsable o porque no hay nadie más que lo haga – y también se da sin narrativa, mediante encargos – dale los remedios a la mamá, co...

Lo que no hay que hacer con alguien que atraviesa una depresión

                                               Foto de  Misho Gugulashvili  pexels.com Hace poco el diario La Tercera [1] publicó un estudio en el que se informaba que más de la mitad de los chilenos no sabe apoyar a alguien cercano con depresión. En la web, y de seguro también en char GPT y otros dispensadores de inteligencia artificial, aparecen al instante las sugerencias para los cuidadores y/o acompañantes que han mostrado ser útiles para personas con depresión [2] [3] . Lo que haré aquí será escribir sobre lo que no hay que hacer si quiere ayudar. 1.      Asumir y decir que la depresión es de gente débil y quejumbrosa : hágase ver mejor. Usted podría estar cargadito/a la autocomplacencia y al egocentrismo de modo que sin querer tenga una visión tubular del entorno y muchos puntos ciegos en el desarrollo de la empatía y varias co...

Magia, poder, extrañamiento y la necesaria open mind

  No se me ocurrió otra forma de meterme en un tema que se relaciona con muchos otros. Temas contradictorios, no siempre polares ni complementarios. Tal vez tangentes en puntos que no alcanzo siquiera a sospechar. Qué bueno que Neils Bohr planteó el principio de la complementariedad. Ondas y partículas. Tal vez lo mismo se aplique a las ideas que, siendo discontinuas, pueden listarse como y esto y lo otro, en lugar de esto o aquello. O tal vez es un modo simplista de no ir más allá, de no pensar más o no encontrar el modo de resolver contradicciones. De lo que me ha tocado vivir, escuchar y leer hay experiencias que, no teniendo más explicaciones, se denominan paranormales. Si las agencias de inteligencia de países poderosos y con presupuesto para investigar tales fenómenos los han tomado en serio [1] , cómo no lo va a hacer una como simple y limitada mortal. He buscado información y parece que lo he hecho mal porque ninguna línea me convence mucho o en algún punto se trata de ...