Pucha esto de leer y no acordarse
de los versos ni los autores es un problema, por ahí hay una cita que dice que
un día amanece y ya es un día cualquiera y habrá dejado de doler lo que ardía
en el alma o donde sea que arde el dolor de haber perdido algo: el trabajo, la
seguridad, una fantasía o a alguien por un duelo, distanciamiento o desamor. La
depresión reactiva es aquella que se desencadena por alguna pérdida y que,
pasado el período de adaptación a una nueva circunstancia, el ánimo y el
funcionamiento corporal no permiten retomar la vida diaria con relativa normalidad.
Quienes han pasado por una
depresión, lo más probable es que no deseen pasar por otra nunca más en la vida,
pero no hay nada ni nadie que pueda proteger a los seres humanos del riesgo de
la felicidad, el amor, la decepción o cualquier emoción. Estar vivo es un
riesgo, estar medio muerto y no arriesgarse a sentirse vinculado con nada ni
nadie es parecido a estar deprimido así es que, no quedando otra alternativa
que vivir, el punto es que el dolor no se alargue demasiado una vez hayamos
arriesgado y perdido de nuevo. El punto es que a veces le achuntamos y somos
felices un buen rato y eso es lo que nos hace seguir, la esperanza de vivir de
nuevo emociones alegres y vivificantes.
Me he ido un poco por las ramas, lo
que quiero decir fundamentalmente en este post es que después de la depre hay
que tratarse bien, como si una/o se cayera bien, como a un/a amigo/a muy querido/a.
Como se trata a alguien convaleciente de alguna enfermedad larga y desagradable
o a alguien que vuelve a casa después de un largo viaje por un infierno
personal. Porque pareció que fue.
A U T O C U I D A D O
Ese es el concepto clave. Usted conoce
qué cosas le hacen sentir bien, le entretienen, le gustan o simplemente le
tranquilizan. Si no las conoce, explore, busque; una/o cambia y así también las
fuentes de bienestar. Las personas que antes nos eran simpáticas puede que ahora
ya no y deba filtrar y reconstruir los vínculos afectivos. Desde el punto de
vista de la protección personal, recuerde que en esta fase no queda otra que
ser un poco egocéntrico: asegurarse de estar bien, sentirse cómodo/a y, desde
esa perspectiva, evaluar las áreas en donde la propia vida se desenvuelve: el
trabajo, los estudios, la dinámica familiar, los amigos, la pareja y mucho más.
Algunas requerirán ciertos cambios, algunos de esos estarán a nuestro alcance y
otros no. Dediquémonos a lo que está bajo nuestro control, lo demás, de a
poquito no más.
No se asuste, cuando uno/a está
saliendo de una depre se parece a la inestabilidad post frontal de la que
hablan los meteorólogos, un poco de sol, un poco de lluvia, otro de viento y
oscuridad hasta que el ánimo se estabiliza dentro de un rango aceptable de emociones
de tonalidad positiva y negativas. Si un par de días vuelve a sentirse en el subsuelo
es parte de la vuelta a la vida diaria. Algunos síntomas son más lentos que
otros en su remisión, tranqui. Aproveche de reconocerse y saber qué lo/la puso
mal y permítase expresar lo que siente. Recuerde que por andar dándoselas de
candidato/a al Óscar por mejor actuación es que usted anduvo harto tiempo haciendo
como que no le pasaba nada.
Cuídese construyendo una rutina
donde quede espacio para la actividad física, sí, por las endorfinas, un
antidepresivo natural efectivo y para hacer algo que usted disfrute, ojalá, cada
día.
Y por supuesto lo que le diría
cualquier abuelita: aliméntese bien, cuide el sueño, escoja bien los amigos,
apóyese en su familia si la tiene y son de verdad un refugio, Nadie lo/la va a
premiar por andar resolviendo todo solo, sin molestar a los demás.
¡Ah! Y no haga caso de esos
mensajes de ser positivo a la fuerza, una/o se siente como se siente, las
emociones cambian por las buenas interacciones con otros, no por consejos buena
ondis.
Usted dele, ya que estamos aquí, con
vida, a vivirla, mire que es lo único que parece más o menos cierto a juzgar
por nuestros sentidos.
Alexis Ffrench, Papillon

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