A
propósito de un video que vi y algunas historias de personas con las que
converso, creo que la etiqueta de narcisista le está cayendo a más gente de la
que la merece. Si usted está interesado/a en saber a qué se refiere la
personalidad narcisista se va a entretener mucho rato si googlea.
Lo
que pretendo aquí es distinguir en algún grado a las personas que tienen una
autoestima sana, han tomado buenas decisiones y son talentosas en una o más
áreas del desempeño laboral o en otros ámbitos de la vida. El éxito personal
alcanzado, el estado de felicidad, real o imaginario[1], parcial o amplio, no
implica necesariamente estar obsesionado con logro de metas específicas:
dinero, reconocimiento, estatus, una familia por lo general funcional o la
linda foto para Instagram. Alguien con seguridad en sí mismo/o y consciente de
sus talentos, cuya familia de origen alentó su desarrollo, su pareja, si la tiene,
lo/la empuja a explorar más posibilidades de crecimiento y se siente libre para
probarse en distintos ámbitos, tiene una alta probabilidad de alcanzar las
metas que se proponga, a veces inclusive sin estar tan consciente de habérselas
planteado.
¿Cómo
se distingue a una persona segura de sí misma de una narcisista? Los criterios
más a la mano parecen ser la capacidad empática, la consideración del otro, la
valoración de la colaboración por sobre la competencia, la habilidad para
cuidar del otro, todo lo anterior sin afanes utilitarios sino por una forma de
vincularse considerando a los demás como sus compañeros de ruta, más que
competidores a los que tiene que vencer o atacar.
La
autoconfianza no es un rasgo bien visto en nuestra sociedad de tradición judeo
cristiana, muchas personas se sienten obligadas a responder con falsa humildad minimizando
sus logros o atribuyéndolos a la suerte, la ayuda de otros o casi cualquier
cosa con excepción del propio talento y esfuerzo.
No
sé si es un mito urbano, un chiste o la deformación de una historia, pero creo
que muchos hemos escuchado ese relato de la publicación de un anuncio que solicitaba
sádicos y masoquistas para un estudio y llegaron solo masoquistas. Ni idea de
si es real, pero sí muestra que hay mayor disposición a reconocer los propios
defectos, errores y a compararse con imposibles de manera de salir muchas veces
mal parado/a. Si además observamos nuestra tendencia nacional al <<chaqueteo>>,
ese feo hábito que tenemos de echarle el avión abajo a alguien que destaca
positivamente por algo, podemos darnos cuenta de lo difícil que es para alguien
decir “soy seco/a para esto y aquello” sin que se produzcan miradas
inquisidoras junto a tibios reconocimientos o escasas acciones de apoyo. En
simultáneo, el individualismo es muy reforzado y de ahí al egoísmo hay un paso
casi imperceptible.
Me
parece que ese contexto que, por encima nos dice que debemos ser buenas
personas, humildes, serviles, ojalá sacrificar nuestros intereses por los demás
y por debajo nos llama a ponernos en el primer lugar de la fila, ser vivarachos
y aprovechar todas las oportunidades que se presenten, las muchas o las pocas
que tengamos, es difícil distinguir a alguien que muestra un buen balance entre
la dedicación a sus objetivos y los de quienes le rodean. Nos resulta más fácil
tirarlo para abajo llamándole narcisista de modo injusto que reconocer sus
habilidades y esfuerzo.
En
cada familia, curso, equipo de trabajo, en cualquier grupo humano, habrá alguno
que resuelve más rápido y mejor algún tipo de problemas o varios de ellos,
reconocerlos y potenciarlos no significa que su ego se verá sobredimensionado y
será un narcisista perverso aprovechador de las debilidades de los demás. Que nuestra
pareja nos deje de querer no significa que nos haya utilizado o sea malvado y
egoísta porque buscó un camino sin uno/a. Que una/o haya decidido postergar los
propios intereses o necesidades por los de otros, ha sido por decisiones
personales de las que parece útil hacerse cargo y no hacer pagar a los demás por
nuestros sacrificios, supuestamente desinteresados.
Me
llama la atención que junto con el discurso del sacrificio personal, por la
pareja, la familia, los objetivos institucionales o lo que usted pueda imaginar,
y la espera del premio concomitante en el más acá o el más allá por karma o lo
que sea, exista una avalancha de mensajes de autoayuda que apuntan en otra
dirección de manera que si una/o no es una persona fuerte, la mejor versión de
una/o misma/a, optimista, autorrealizada, no convierte los problemas en
desafíos, no ve oportunidades en las crisis y se queja en vez de agradecer por
respirar, está traicionándose a sí misma/o por no esforzarse lo necesario para
sobresalir y si usted encontró ese misterioso balance y dice que es razonablemente
feliz, verá desfilar las chorrocientas tareas que aún debe desarrolla para ser de
verdad, alguien que merece el bienestar que experimenta y no un/a vulgar narcisista
sin base.
Como
muchas veces, creo que me perdí del objetivo inicial así es que mejor lo dejo
hasta aquí.
Carly Simon,
You´re so vain
Qué diferencia de un psicópata a un narcisista.
https://fb.watch/dYytgsuxFd/

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