¿Cómo
es que un mismo evento o estímulo es una anécdota para alguien y para otro/a
una crisis de vida?
Una
puede hipotetizar, suponiendo que las personas puedan asemejarse muy laxamente
a las bolas de pool, que depende del momento, la fuerza, la posición, la
estructura de una determinada pieza y el impulso que recibe del jugador. Una
bola puede salir disparada, inclusive fuera de la mesa de juego, y la otra
apenas siente el impacto y queda lista para la siguiente embestida.
Por
fortuna las personas somos más complejas que las bolas de billar, solo es una
analogía. Ya antes subí un post acerca de cómo algunas personas deciden cambiar
y pedir ayuda ( https://ximenacandiapsicologia.blogspot.com/search?q=cambio)
si lo consideran necesario.
Es
muy frecuente que una/o se pregunte qué tiene que pasarle a alguien para que
salga de sus trayectorias habituales y tomar otras ¿por qué alguien decide
seguir perseverando dónde sabe que no obtendrá sino consecuencias negativas o
dolor? ¿cómo es que alguien opta por un estado de equilibrio que implica un
alto costo emocional? En ningún caso la respuesta es fácil. Hace ya varios años
se usa la expresión quedarse o salir de la zona de confort, para
aludir a la resistencia al riesgo o al cambio considerando, casi siempre, que
quedarse en la comodidad de una situación fuese de perdedores y arriesgarse, de
valientes. Estaremos de acuerdo que no siempre es así. A veces, quedarse en esa
zona es lo que alguien considera correcto y salir no siempre es voluntario.
Qué
latero esto de decir a cada rato depende.
Para
algunos basta un empujoncito, para otros que los mueva una grúa. Y ni así.
Somos
tan difíciles de entender las personas, resulta muy simple enjuiciar la posición
de otro aplicando solo la propia historia como lente: yo haría esto, lo
otro, lo de más allá, pero esos lentes son lo que somos, no se puede mirar
desde otra perspectiva que no sea la propia.
¿Cuándo
es momento de rendirse y no esperar más? ¿cuándo es obsesión más que perseverancia
o determinación?
Es
probable que estas preguntan surjan justo luego de haber experimentado un
evento vital importante y se debe optar por continuar en la misma senda o
cambiar de trayectoria. Toda clase de cálculos aparecen en la mente y basta
leer las viejas teorías de disonancia cognitiva para entender que se trata de
momentos críticos en la vida. Algunos resuelven con facilidad desde un análisis
cuasi económico: inversión, costo, beneficio temporal, final, riesgo
involucrado y hasta asignan un peso relativo a cada variable, otros deciden en
base a conceptos un tanto inasibles, lo que dicta el corazón, la piel, los
sentidos y otros más en base a la esperanza y la creencia en que todo estará
bien, dios proveerá o lo que tiene que ser será por designios del universo o de
la matriz informática de la que somos parte. Hay para todos los gustos.
A
veces uno se arriesga creyendo que habrá alguien acompañando el salto y no,
termina lanzándose sola/o a un aparente vacío. O al revés, cree que va sola/o y
aparecen compañeros de viaje, inclusive algunos que no esperaba. En ocasiones el
resultado momentáneo de una decisión es la sensación de angustia y desesperación
hasta llegar a un nuevo estado de equilibrio interno luego de atravesar varias
estaciones dolorosas. Otras se obtiene tranquilidad, calma y paz interna o más
que eso, sensaciones nunca antes experimentadas que algunos llaman felicidad y
otros bienestar, seguridad y una nueva comodidad.
Si
supiésemos de antemano el resultado de nuestras decisiones, si anticipásemos
cuándo se está frente a un posible cambio de trayectoria o crisis, o de una
anécdota sin importancia, nos ahorraríamos mucho dolor ¿cierto? Pero eso es lo
raro y lo sorprendente de ser humanos. La misma historia para una/o fue lo
mejor – o lo peor - que le pasó y para otro/a un evento más.
No
todas las salidas de la zona de confort son exitosas, no todas las
resignaciones y sacrificios son correctos, el elemento de incertidumbre frente
a cada decisión es ubicuo y nada de inofensivo. Por lo mismo, la definición de
algo como anécdota o crisis depende de cada uno/a y también lo que hará en
consecuencia.
¡Suerte
con lo que elija!
Zorba
el griego, Escena del gran desastre,

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