Ir al contenido principal

¿De qué vas o por qué eres así?

 


¿Y tú de qué vas?

Los españoles usan esa expresión para expresar lo mismo que nosotros cuando decimos – y tú ¿qué te crees?- Por supuesto lo decimos cuando alguien se comporta de modo agresivo, petulante y/o nos mira como desde un pedestal de superioridad. En inglés se usa la expresión "don´t patronize me” para lo mismo, no me menosprecies, pero creo que hay un significado un poco más allá, no me trates como el patrón a los campesinos. 

Nada que ver con lo que iba a escribir. Para variar.

Intentaré ir al punto. Se trata sobre los disfraces que usamos en distintas ocasiones, pensándolo bien, no son disfraces, son caras de nosotros mismos que surgen en determinadas situaciones. No es que una pueda dejar de ser quien es, excepto los actores, los mejores, y lo hacen solo por un período y se trata de un acto voluntario y consciente.

A veces es una queja, no poder dejar de ser quien una es; otras un motivo de orgullo. Hay un patrón de conductas, más o menos consistente, que nos hace reconocibles para nosotros mismos y para los demás, de otro modo sería agotador para cualquiera ser de todas las formas posibles. Muchos están de acuerdo que es en la adolescencia el período en donde ese patrón se fortalece, para bien y para mal, según el área en la que una focalice la mirada. Menos mal que la posibilidad de cambio existe gracias a la capacidad de ser conscientes de qué clase de persona es una y cómo se comporta, además de la presión del contexto si es que, con nuestra conducta, estamos provocando dolor a otros.

Esa pregunta tan difícil de responder - ¿Por qué eres así? – transformada en un meme por estos días, tiene muchísmas respuestas posibles y verosímiles. Depende de la carpeta de archivos que una abra según la hipótesis de una misma que se quiera demostrar. A veces una va de víctima y busca todas las explicaciones en traumas, abandonos, maltrato y eventos significativos que por supuesto tuvieron una serie de secuelas para nuestra forma de mostrarnos al mundo y cómo nos experimentamos en nuestro yo interno, pero que ciertamente no explican una gran variedad de comportamientos que no calzan con esa hipótesis.  Otras veces, con la misma historia, vamos de winner por la vida y abrimos la carpeta de todas las ocasiones en que nos sobrepusimos a las adversidades y salimos bien paradas de situaciones muy complejas, ¿tenemos entonces un problema de personalidad múltiple? Para nada, nuestro cerebro y la forma en que nos autoanalizamos nos permite ser flexibles, tener varias respuestas para un mismo tipo de eventos a lo largo de la vida. Aprendemos, sacamos cuentas, a veces con dolor, otras sin necesidad de sufrir valiéndonos de nuestra capacidad de reflexión, observación y empatía. Sí, también aprendemos de las vivencias de los otros. No es necesario pasar por toda clase de experiencias. ¡Menos mal!

A veces nos da por autocastigarnos y nos tratamos pésimo por haber actuado de una manera y no de otra o por habernos paralizado de miedo o por haber sido prepotentes o agresivos cuando lo que queríamos era hacer justo lo contrario. Una se repite las escenas en slow motion una y otra vez tratando de reconstruir la situación con otra clase de respuestas, pero el momentum ya pasó, no hay segundas oportunidades en algunos actos claves de la vida. ¿Acaso tuvo una la posibilidad de hacer, de pensar, de decir otra cosa? ¿cuántos segundos, minutos tuvo para elegir qué hacer? O sabiéndolo ¿tenía el valor de aceptar las consecuencias que se paseaban por su mente en ese instante?

Una hace lo que sabe hacer, lo que puede, lo que le ha resultado antes: lo que evitó más dolor, lo que fue reforzado por alguien, lo que aprendió en su familia, lo que su historia le permite hacer en determinado momento.

La gracia del cambio, la madurez o cómo quiera que llamemos a eso que decimos cuando se nos ocurren nuevas alternativas para responder frente a las crisis radica en parte, parece, en nuestra capacidad de auto observarnos, de revivir esas escenas dolorosas hasta que se nos ocurra hacer algo diferente la siguiente vez.

Si tenemos una forma muy definida de responder, nos metemos en una celda conductual y tiramos la llave hacia afuera, en donde no podemos alcanzarla. Así, cada concepto que nos define es una especie de barrote si nos quita posibilidades: - es que así somos los XX, orgullosos, porfiados, celosos; los piscis somos volados, los deportistas somos competitivos - y así hasta el infinito. Por supuesto que tenemos que transformar en conceptos las descripciones de nuestros comportamientos, pero si hay algunas categorías que nos hacen sufrir y también a los demás, más vale que en vez de auto agredirnos, aislarnos, desesperarnos o resignarnos, veamos de dónde sacamos esa idea de nosotros mismos. ¿La escuchamos? ¿quiénes nos definieron así? ¿tienen asidero?

¿Por qué una es así? Quién sabe, pero alguna vez sirvió. La vida nos va exigiendo adaptaciones, hay períodos en los que más que vivir, sobrevivimos y algo hicimos bien porque si usted está leyendo y yo escribiendo, al menos parece que estamos vivos ¿o no? Nuestras opciones conductuales, decisiones, conscientes o no, nos trajeron hasta aquí. Si queremos algo diferente hay que hacer lo lógico, algo distinto de lo que una hizo. Si su vida es feliz, cómoda y se siente en paz ¿es necesario cambiar? Solo si sus criterios de satisfacción fueran otros.

¿De qué va usted? ¿De Bruce Springsteen, de Kill Bill, de Silvio Rodríguez, de Tina Turner, de Prince, de Alexis Sánchez, de Beyoncé, de Gepe, de Taylor Swift, de Américo?

¿Puede jugar a ser otra/o? ¿un rato al menos?


Soda Stereo, Juegos de seducción.

https://youtu.be/g9fllkwwnnw

Comentarios

Entradas populares de este blog

Niños- padres

  Hay niños que hacen el papel de padres de sus hermanos o hasta de sus propios padres: niños parentalizados, sobre adaptados o dicho de modo coloquial: viejos chicos. Como es de suponer, no se trata de un rol buscado o designado intencionalmente por la familia. Se trata, por lo general de circunstancias desafortunadas: enfermedad física o mental de uno o ambos padres, orfandad, ausencia de los padres o adultos responsables por trabajo u otras circunstancias. No siempre es el/la hijo/a mayor quien asume ese rol, aunque sí lo más frecuente, porque se espera que quien nace primero sea más maduro para asumir roles de cuidado, pero no siempre es así. La parentalización de uno o más hijos es un proceso paulatino, a veces con un discurso asociado – tienes que cuidar a tus hermanos, a tu madre o a tu padre porque eres el mayor, el más inteligente, el más responsable o porque no hay nadie más que lo haga – y también se da sin narrativa, mediante encargos – dale los remedios a la mamá, co...

Lo que no hay que hacer con alguien que atraviesa una depresión

                                               Foto de  Misho Gugulashvili  pexels.com Hace poco el diario La Tercera [1] publicó un estudio en el que se informaba que más de la mitad de los chilenos no sabe apoyar a alguien cercano con depresión. En la web, y de seguro también en char GPT y otros dispensadores de inteligencia artificial, aparecen al instante las sugerencias para los cuidadores y/o acompañantes que han mostrado ser útiles para personas con depresión [2] [3] . Lo que haré aquí será escribir sobre lo que no hay que hacer si quiere ayudar. 1.      Asumir y decir que la depresión es de gente débil y quejumbrosa : hágase ver mejor. Usted podría estar cargadito/a la autocomplacencia y al egocentrismo de modo que sin querer tenga una visión tubular del entorno y muchos puntos ciegos en el desarrollo de la empatía y varias co...

Magia, poder, extrañamiento y la necesaria open mind

  No se me ocurrió otra forma de meterme en un tema que se relaciona con muchos otros. Temas contradictorios, no siempre polares ni complementarios. Tal vez tangentes en puntos que no alcanzo siquiera a sospechar. Qué bueno que Neils Bohr planteó el principio de la complementariedad. Ondas y partículas. Tal vez lo mismo se aplique a las ideas que, siendo discontinuas, pueden listarse como y esto y lo otro, en lugar de esto o aquello. O tal vez es un modo simplista de no ir más allá, de no pensar más o no encontrar el modo de resolver contradicciones. De lo que me ha tocado vivir, escuchar y leer hay experiencias que, no teniendo más explicaciones, se denominan paranormales. Si las agencias de inteligencia de países poderosos y con presupuesto para investigar tales fenómenos los han tomado en serio [1] , cómo no lo va a hacer una como simple y limitada mortal. He buscado información y parece que lo he hecho mal porque ninguna línea me convence mucho o en algún punto se trata de ...