Hay
muchas teorías acerca de por qué algunas personas son creativas y otras no. No
voy a salir con el viejo cuento de que todos podemos ser artistas, empresarios,
autores de una hipótesis nueva y descollante y esas cosas porque a estas alturas
de la investigación científica, está bastante claro que las características de
la inteligencia, talentos específicos, habilidades motrices y otras, no se
distribuyen por igual en la población y menos aún las oportunidades para
desarrollarlos.
Es
muy interesante conversar con las personas y preguntarles cómo salieron de una
dificultad, cómo fue que se les ocurrió una idea, por qué cambiaron de estilo
de vida y se atrevieron, por algo una es psicóloga, ¡por metiche!
Al
leer biografías de gente que ha dejado huella en el mundo por diversas razones,
es probable que una no encuentre recurrencias con facilidad, algunos han tenido
ideas brillantes para poder sobrevivir en un contexto de guerra, pobreza,
inestabilidad mental, estigmatización, relaciones tóxicas y múltiples factores
de riesgo y vulnerabilidad social, las mismas variables por los que otros no
han podido desarrollar sus talentos. Las fuerzas que movilizan a
algunos, paralizan a otros. No me canso de decirlo ¡qué raros que somos los
humanos! Y luego ¡menos mal!
Parece
que la decisión y el valor de explorar y experimentar por deseo o necesidad va
de la mano con el despliegue del mundo interno en lo que se decide mostrar o
desarrollar. Claro, valor, coraje, porque para ejecutar algo, lo que sea, cualquier
decisión, requiere la valentía de enfrentar el propio juicio y el de los demás.
El jurado interno a veces es tan severo que solo permite un rango limitado de
movimientos y es, por cierto, el primero que es necesario vencer para
atreverse, ¿vencer? No, nunca se doblega parece, más bien se trata de que se
calle un rato, que sea buena onda un período por lo menos o que la necesidad de
hacer algo sea tan imperiosa, por sobrevivencia, angustia o lo que sea que no
queda más alternativa. Si la vida es cómoda tal como está entonces la parálisis
amenaza con quedarse, porque, después de todo, una acepta que las cosas están
suficientemente bien.
Creatividad,
coraje, decisiones. Así se van hilando unos y otros temas: atreverse a hacer
algo, decidirse a hacerlo.
¿Cómo
decide una? Desde la economía han surgido más elementos para entender que las
decisiones, incluso las de inversiones, cuidado de recursos personales y asuntos
afines, cuentan con una gran base irracional (lea a Dan Ariely, si le interesa
este tema). Lo mismo ocurre en otras áreas, detrás de un argumento en apariencia
muy lógico, aparecen elementos afectivos y muy poco racionales como la culpa, el
miedo a equivocarse, historial de aciertos y equivocaciones en algún ámbito de
la vida, tradiciones, creencias de todo tipo, desde religiosas hasta
constructivistas relacionadas con el modo <correcto> de vivir.
Es
difícil ser creativa/o si una cree que no tiene nada que ofrecer, se avergüenza
de lo que hace, no quiere ser comparada/o por temor a la opinión de otros o cree
que no tiene derecho a ser un/a mediocre más en este planeta. Eso y mucho más.
Es más fácil si una se pregunta ¿y por qué no? Al menos para empezar, no
necesariamente para crear algo, al menos para decidir, elegir y no por que <es
lo que se hace en estos casos>.
Y
llegamos entonces a la normalidad, lo normal es mediocre ¿o no? Lo esperado, lo
que hay que hacer, lo que cumple las expectativas para alguien como uno/a. ¿Por
qué hay tantos buscando ser normales?
¿Dónde
está el famoso equilibrio del que hablamos tanto los psicólogos? ¿por qué está
tan mal ser intenso/a, diferente, apasionada/o con algo, lo que sea, el
trabajo, el amor, la familia, un deporte?
Siempre
está la biología como aporte a las respuestas de la vida, al menos a mí me
sirve como profesional. La vida, no la calidad de esta se asegura cumpliendo
con criterios de adaptación al entorno, pero al mismo tiempo, la identidad de
un organismo, especie, individuo, persona o guarever, está dada por la
particularidad de la organización interna de sus componentes. Esa organización
interna es única, el modo en que se adapta al entorno también, hay un inter-juego
entonces entre lo que el entorno exige y cuánto ese organismo cambia
internamente para seguir vivo. Si ese organismo deja de calzar, se muere, pero
si cambia demasiado para lograr ese calce puede que se transforme en otro, que
evolucione y ya no pertenezca a la misma especie, aunque sí al mismo linaje.
¿Me
fui en la volá? Sí, puede ser.
Tome
este post como una peladura de cable no más. Quería sugerir que atreverse a
explorar las formar particulares de lidiar con el contexto puede deparar
grandes sorpresas y descubrir potencialidades desconocidas incluso en
condiciones muy adversas. Eso no más.
Comentarios
Publicar un comentario