La
mujer maravilla viene en todos los tamaños, formas y colores. Por lo general es
admirada por quienes las rodean y para el día de la madre recibe grandes y
emocionados discursos por sus innumerables sacrificios, es una santa madre,
preocupada por todos los hijos, incluido el marido, al que cuida como si
tuviera quince años y no pudiera tomar ninguna decisión por sí mismo.
Tuvo una infancia y/o adolescencia
difícil en tanto se hizo cargo tempranamente de más tareas que sus hermanos,
puede haber sido la única mujer o tuvo un hermano/a enfermo/a o veía a su madre
sacrificarse por la familia o quedó huérfana o sus padres no eran muy buenos
para cuidarla o destacar sus habilidades, simpatía o encanto, por lo que su autoestima
depende de cuan útil es para los demás. Su existencia tiene sentido siempre y
cuando esté centrada en cuidar, apoyar y/o sacrificarse por otros, si tiene
convicciones religiosas, sus rasgos pueden ser más intensos todavía.
Es
presa fácil de narcisos porque están dispuestas a la complacencia y ven su
sacrificio como una ofrenda de amor a su pareja o hijos, al mismo tiempo son capaces
de emparejarse con personas poco resueltas, que la consultan hasta por los
calcetines que se pondrán, y criar hijos dependientes porque ella resuelve
todo. Necesita sentirse necesitada.
No
logra delegar tareas porque nadie hace las cosas tan bien como ella. Es difícil
crecer a su lado porque antes de que un/a hijo/a formule una pregunta, ya ha
respondido veinte preguntas más por si acaso.
Es
admirable su capacidad de resiliencia, adaptación y pensamiento positivo, se
queja poco, más bien anda de rabiosa que de víctima por la vida, a menudo se
siente rodeada de inútiles, pero no está dispuesta a pedir ayuda o a dejar que
se vuelvan útiles, en cuyo caso ya no podría ayudarlos. En su mente los
problemas de los demás son todos minúsculos al lado de las dificultades que
ella ha debido enfrentar. No es muy empática escuchando problemas porque en su
interior los encuentra a todos, o la mayoría, unos estúpidos o poco ocurrentes.
Puede
ir de prepotente por la vida, pero es una fachada, en su interior siente que
nadie regala nada, que debe pagar por todo y si alguien le tiende una mano, se
sentirá en deuda por demasiado tiempo. Esta es otra razón para tratar de
resolver todo sola. Se preocupa por los detalles que agradan a otras personas y
quisiera que fueran del mismo modo con ella.
El
lado poco agradable de la resiliencia es que la mujer maravilla cree que puede
con todo, ni siquiera es buena para tomar medicamentos porque siente que son
una prueba de debilidad personal. Como si haber sido capaz de sobreponerse a situaciones
difíciles implicara que sus súper poderes sirven para casi cualquier ámbito de
la vida. Su orgullo personal se disfraza de valor y de independencia. En su
fuero interno quisiera poder ser debilucha, víctima o mantenida, pero le
resulta casi imposible asumir esas posiciones.
¿Por
qué me puse a escribir aquí sobre la mujer maravilla? Porque me ha tocado ver a
muchas últimamente y creo que a más de alguna le servirá reconocerse y tratará
de vivir la vida de un modo más libre y sin tanta carga sobre sus hombros.

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