Foto de Bahadir Caya pexels.com Los viejos, los adultos, fuimos entrenados en tiempos en donde había que desarrollar habilidades sociales porque no había más alternativa. Había que aprender a comprar, a llamar por teléfono, a hacer trámites, participar en clases, hacer trabajos de grupo en reuniones presenciales y miles de interacciones sociales mínimas y máximas que nos entrenaron a vivir, más o menos, en sociedad. Los viejos y adultos solos, tienen el background y entonces es menos complicado empujar y acompañar a tomar la decisión de buscar grupos de su interés y poner al día esos aprendizajes guardados en algún lado de la historia personal y las vías neuronales respectivas, si la soledad es un problema que quieren resolver. Ni hablar de los adultos mayores, hay una amplia oferta de actividades pagadas y gratuitas, en las que lo que más importa es la decisión y compromiso de llevar una vida social activa. Por supuesto, quienes más participan son las mujeres en actividades c...
Aquí escribo temas que se pasean por mi mente.