En
el trabajo se puede ser productivo y pasarla bien, es más, parece ser que solo
pasándola bien se puede aportar mejor al equipo. Hay emociones muy potentes
corriendo por las venas de los integrantes de un buen equipo, cualquiera que
haya participado de una reunión en la que fueron apareciendo soluciones antes
invisibles, ha sido testigo de cómo fluye la creatividad en medio de una
conexión casi mágica entre los participantes. No necesariamente una buena reunión
es aquella en la que abundan las bromas y los chistes, sino donde queda la
sensación de que nadie sobra y la complementariedad de las capacidades de cada
uno estuvieron al servicio de un objetivo en común. Aquella en donde los desacuerdos
pueden ser explícitos sin que se generen conflictos o queden anclados en las
personas más que en las pautas de comportamientos. Pasarla bien no es solo
estar contentos.
Un
buen equipo requiere de un montón de ingredientes, pero algunos de los
principales parecen ser la claridad de los objetivos a alcanzar, el
afrontamiento de los conflictos en lugar de la evitación o la utilización de
eufemismos para suavizar el ambiente, una revisión crítica del propio desempeño
y del grupo total para no caer en una autocomplacencia y casi negación de los
problemas pendientes de resolver.
Por
esas cosas tipo Forrest Gump que le ocurren a una, me correspondió participar
de un seminario de salud mental en Toronto; cada día los anfitriones nos convocaban
a una reunión en que debíamos responder qué era lo que se podía mejorar para el
día siguiente. Era casi obligatorio decir algo, desde las observaciones más
pedestres, como que había demasiadas galletas de un tipo, hasta que las expectativas
de los asistentes podían no ser satisfechas si no se incluía mayor discusión y
participación. Era heavy tener que decir algo y plantear una mejora factible para
implementarla rápido y con un buen estándar de ejecución. Los foráneos nos
sentimos considerados y responsables del evento junto con los anfitriones. Éramos
de distintos países, con suerte sabíamos pronunciar los nombres de cada uno y
sin embargo, por esos días fuimos un buen equipo de trabajo. La evaluación de
cada jornada era cuali y cuantitativa, de modo que cada parte del proceso era,
además parte de una investigación.
Por
lo que me toca ver en la consulta, el trabajo puede ser una buena fuente de
satisfacción personal si:
· La
distribución de trabajo es equitativa.
· Los
conflictos se abordan en forma oportuna, en el nivel que corresponde y mediante
una comunicación asertiva.
· El
reconocimiento es un hábito entre los integrantes del equipo y no solo por parte
del/ la jefe/a.
· Los
incentivos están acordados desde antes y sujetos a criterios muy claros de
evaluación.
· Existe
una metodología habitual para revisar el desempeño del equipo, hacerse cargo y ojalá
resolver los problemas de coordinación interna que interfieren con el logro de
objetivos. Esperar las crisis es demasiado arriesgado en tanto el desgaste de
las personas para resistir y posponer las conversaciones difíciles implica disminución
de creatividad, aumento del estrés e inclusive la pérdida de personas claves en
el proceso por renuncias, licencias médicas o desgano.
· El
equipo siente que cada uno tiene claras sus funciones y espacios para tareas
comunes y flexibiliza el quehacer en beneficio de la colaboración por sobre el
protagonismo.
· Cada integrante siente que puede seguir desarrollando sus potencialidades y es parte importante de los logros alcanzados.
El
trabajo en equipo requiere idealmente de personas maduras, empáticas, capaces
de confiar en sí mismos y los demás; con intereses variados y buena capacidad de
autocontrol Un buen líder y un equipo afiatado pueden hacer que alguien saque
el máximo partido a sus talentos y al revés, un jefe persecutorio y un equipo estilo
yes men, pueden cansar y llegar a perder al/la más talentoso/a.
A
los chilenos nos está siendo difícil conversar y tocar temas polémicos o más profundos,
nos ponemos camaleónicos tratando de adaptarnos al entorno o evitamos tocar
temas densos mediante el silencio o la agresividad, este clima nacional es recursivo
y afecta también la convivencia en el trabajo, la casa y los espacios públicos.
Es
tan obvio que las emociones de tonalidad positiva son más compatibles con un
buen desempeño y que las generadoras de ansiedad, al ser tan invasivas, intervienen
no solo en el trabajo sino en la vida completa, que casi no vale la pena
recordarlo.
Tampoco
se trata de montar un circo para que el equipo tenga una buena actitud; una
cuota manejable de estrés, rabia o frustración movilizan a la acción y es un
buen momento para observar qué está pasando.
Tal
vez si nos atrevemos a decir lo que flota en el aire y nos hacemos cargo de
nuestras emociones, la mochila que se ha vuelto tan pesada sea más soportable
para cada uno.
Five, keep on moving
The Beatles, All together now
https://www.youtube.com/watch?v=73lj5qJbrms&ab_channel=TheBeatles-Topic

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